El fútbol es un lugar de escape y encuentro para un equipo de mujeres de Chaco en “Hoy partido a las 3”, la cinta de la cineasta correntina Clarisa Navas que se presenta esta noche en competencia en el Festival de Cine Latinoamericano de La Plata.
Navas propone en su ópera prima una “praxis alegre del feminismo” a través del fútbol, en una mezcla de ficción y realidad que describe las vivencias, los anhelos y las frustraciones de las integrantes de Las Indomables, un colectivo diverso que explora con libertad una anárquica tarde donde esperan entre el caos y hasta el absurdo para jugar un partido de fútbol.
Pero es justamente esa especie de feliz anarquía la que implica una falta del control, de la opresión, para estas futbolistas: “El fútbol es para ellas un espacio donde confluyen por un lado un montón de pasiones, libertades y cuestiones que, dentro de la sociedad están más reprimidas y represivas, y que en este lugar del fútbol pueden expresarse libremente”, dice Navas en diálogo con EL DIA, “y también un lugar de escape, porque las vidas y los contextos de la mayoría de chicas son hostiles: el fútbol representa una escapatoria a esta opresión”.
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“Me parecía que había un universo femenino muy rico para mostrar. Quería rescatar la cotidianidad y la potencia alegre y feliz que hay en el fútbol, a pesar de las adversidades. También me interesaba mostrar cómo esas mujeres llevan a la praxis un feminismo en un contexto que es muy ajeno a un espacio académico”, explica la cineasta, también futbolista desde niña, sobre la decisión de retratar este mundo poco explorado en cine.
Pero hablar de alegría en el contexto actual, donde todos los días una mujer es atacada, abusada o secuestrada, parece demagogia, dice la directora. “Pero la disputa y la resistencia son lugares felices cuando se las hace desde un convencimiento y una chance de hacer algo diferente al derrotero único posible. Esa disputa no se da desde un lugar negativo, sino como un movimiento necesario que tiene que ser accionado para tener un deseo más propio”, explica Navas.
El fútbol tiene para las mujeres “eso muy genuino: habla de un deseo muy propio, y ese deseo en las mujeres, y más en el norte del país, fue amenazado, capturado: se piensa que la mujer tenía que hacer ciertas cosas, practicar ciertos deportes, tiene que realizar una cierta repartición de su tiempo”.
Ese sentido de aventura impregna la película: a pesar de que el momento de juego nunca termina de llegar para Las Indomables, en medio de tormentas, retrasos y organizaciones improvisadas, la espera se vive con una desfachatez liberadora por parte del equipo de amigas.
“El fútbol es una conquista en un montón de mujeres que no tienen teoría, que no tienen marco teórico feminista, y un ambiente tan medieval como el de Corrientes y Chaco, se convierte en una forma de empoderamiento, porque les permite a las mujeres hablar libremente de cuestiones que tienen que ver con el cuerpo, la sexualidad y la política”, afirma.
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Para reflejar este liberador espacio la cineasta y contagiar la alegría de esta especie de Armada Brancaleone femenina, Navas necesitaba realismo: aprovechó su pasado en el documental para construir un híbrido entre ficción y realidad, con personas reales como actrices, entre las cuales se cuentan futbolistas amateurs y profesionales (aparecen la arquera Vanina Franco, integrante de la selección argentina de futsal, Silvana Dorrego, que jugó en River, Gabriela Gutiérrez, y Yanela Ibáñez, que jugó en la selección paraguaya y en Boca).
La camaradería entre mujeres, sin embargo, no es documental: “Lo documental de la película es el contexto, las inclemencias del tiempo, las personas del barrio, los perros. Después, la película está muy ensayada. La idea era que se genere ese registro híbrido, que no se note el artificio: por eso en los ensayos las chicas tenían mucha libertad, lugar para la improvisación, pero a la hora de filmar teníamos muy poco tiempo y todo era más riguroso”, explica Navas.
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La cinta ganó el premio a la Mejor Actuación grupal y una Mención Especial Premio Feisal en la Competencia Internacional del último Bafici, además de otros galardones en los festivales de General Pico, Lima, Mérida y Yucatán, y se verá en el prestigioso Festival de Biarritz, que se realiza en simultáneo con el FESAALP, donde se presenta en el marco de la competencia de largometrajes.
Un importante camino recorrido para una cinta producida en el llamado “interior” del país, de poca visibilidad dentro del panorama nacional: “Si hacer cine es difícil en Argentina, hacerlo desde una provincia es una tarea titánica”, admite Navas, y cuenta que “nos costó muchísimo hacer esta película, por la falta de apoyos económicos desde los lugares de donde deberían salir, pero gracias a la fuerza colectiva de todos la pudimos hacer”.
Pero los obstáculos, dice la cineasta, “van en detrimento de la producción y de su diversidad: los títulos que se ven siempre son de capital, y eso no genera dinámicas de trabajo en otras regiones y empobrece el panorama”.
La falta de diversidad, dice la directora, se refleja en un hecho que vive en cada festival: “La gente piensa que la película no es Argentina, que es paraguaya o chilena: cualquier lugar menos Argentina, y eso se debe a una imagen que se ha construido de los argentinos”, dice, riendo irónica.
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